Entradas

Mostrando entradas de enero, 2020

Buenas costumbres

Imagen
Como mis hermanos mayores habían sido participes necesarios de mi llegada a este mundo, fueron mis padrinos de bautismo. Corría el año 1985 y en esta pequeña ciudad las costumbres estaban ligadas a los designios del clero, si tu familia pretendía ser una familia de bien. Ir a misa todos los domingos, confesarse cada tanto y realizar todos los sacramentos. A medida que los niños iban creciendo, eran evangelizados primero en la familia, luego en el colegio católico en conjunción con la iglesia principal. Participar de retiros espirituales, eventos religiosos, días festivos en conmemoración a la virgen del Rosario, patrona de la ciudad, todos los 5 de octubre. Los niños se vestían de angelitos para escoltar a la virgen en la procesión a la que todo el pueblo acudía en la plaza principal y en las calles más importantes. Si tu hijo o hija era uno de esos angelitos ¡qué orgullo! Seguro tenías ganadas las puertas del cielo o al menos las de la iglesia. Como costumbre se arrojaban pétalos de ...

Amigo invisible

Imagen
Mis visitas a la capilla tenían que ver con una búsqueda personal de paz y sosiego en la fe, que se alejaba de mi mente instigadora de maldad. Estaba muy lejos de ser una santa o una niña buena. Una vez, en cuarto grado, llegó un compañero nuevo a nuestro grupo, a quien prontamente lo apodamos “mono”. Obvio, por la cara de mono que tenía. Estábamos en el mes de Julio. Y en un arranque de pura maldad, a mí se me ocurrió una broma para el día del amigo invisible, que es un juego donde todos los miembros del grupo toman un papelito (sin mirar) donde se encuentra escrito el nombre de su amigo invisible, a quien hay que darle un regalo. Los requisitos son: debe estar envuelto en papel de diario y depositarlo debajo del pupitre del destinatario. Ninguno queda sin su regalo, pero ninguno puede saber quién es el que lo obsequia.   En esa ocasión, a mí me tocó en mi papelito el nombre de “Juan Carlos” que era “mono”, y se me ocurrió la genial idea de envolver como regalo una “ba...

El primer sufrimiento: nacer

Imagen
Elegí nacer un día feriado, el día de la bandera, 20 de Junio, en mi país, inamovible, lo que quiere decir que caiga el día que caiga, ese será el feriado. El día en homenaje al paso de la inmortalidad del General Manuel Belgrano, de quien heredaría mis ideales más preciados. Así que desde la cuna, ya llegué privilegiada, siempre puedo festejar mis cumpleaños porque al ser feriado, no hay que ir a la escuela, tampoco trabajar. En cambio para mi madre ese día era el peor: las contracciones se hacían cada vez más intensas y el parto se acercaba. Sin embargo, ella y el hospital estaban separados por dos kilómetros de distancia. Para colmo de males, al haberse adelantado mi llegada, ni una ropita, ni un bolso con el camisón, la toalla, las pantuflas, ropa interior, ajuar del bebé, un recibidor, elementos de higiene personal, pañales, nada de eso estaba listo, nada. Quizás ella me esperaba sin esperanzas, a esa altura de su vida con cuarenta años y cinco hijos, estaba condenada a parir sin...

Primera comunión

Imagen
El día de mi primera comunión aunque fue bastante odioso, había un amontonamiento de gente en la iglesia que se agolpaba para sacar fotos a sus hijos, ojerosos del sueño, que en una fila iban pasando delante del sacerdote para recibir la ostia en sus bocas. Decían en catequesis que la ostia es el cuerpo de Cristo sacramentado, para mí tenía gusto a harina no a carne ni sangre y se me pegaba en el paladar. Sentía desesperación por sacármela y tenía que hacerlo disimuladamente con los dedos en la boca. Sin que nadie me viera porque vaya a saber que pensaran los que viesen como intentaba despegarme el cuerpo de Cristo que me empezaba a dar asco. Decían también que la sangre de cristo era el vino, pero solamente el cura podía beber del cáliz como un vampiro sediento con profundos tragos. Nunca entendí las oraciones que debíamos realizar una vez recibido el sacramento, arrodillados en el banco de la iglesia, ni por cuanto tiempo debíamos estar así. Entonces, yo hacía todo lo que los demás ...

Mi daimón (El inicio)

Imagen
Enfrentarme a una página en blanco es como enfrentarme a estos fantasmas y mi coraje ausente. La mente está en blanco. Nada nace de mí, sólo un deseo insaciable de dormir como de morir. Quiero armar este relato, para que no sólo tenga sentido en mi memoria, sino en la vida de alguien que lo lea y le sirva para salir del pozo, del pozo del que nunca se sale del todo realmente, de la oscuridad que siempre se cierne sobre nuestras almas, pero que, a veces, solo a veces, es truncada por la luz de una sonrisa desinteresada, de una música compartida, de un nacimiento o de una lectura. Aquí estoy escribiendo sin pensar, dejando que mi daimón lo haga por mí, quizás así deje salir cosas buenas, que es lo más difícil de desentrañar, porque lo malo en mí está latente siempre, rondando en mis pensamientos como una abeja a las uvas, siempre rondan esos pensamientos malos, esos recuerdos que generan sentimientos oscuros. Rencor, no sé, no sería capaz de vengarme si tuviera la oportunidad. Decepció...